martes, 26 de abril de 2016

#ElTemaDeLaSemana: Mi momento Favorito del Día.


Hola a todos, soy Gretzky y me he apoderado del blog para contaros mi momento favorito del día, una idea que han sacado adelante la banda de inconscientes de Papás Blogueros. 

Dado que el Sr. Alcolea es un tipo perezoso y proclive al abandono espiritual a partir de ciertas horas de la noche, me he sentado delante del escritorio para relataros el momento clave de mi cotidianidad diaria: la madrugada.

Por si alguno no lo sabíais, soy un ente paranormal que vive en casa del propietario de este blog, más concretamente en el pasillo. Y, como todo fantasma de rancio abolengo, me muevo con comodidad a altas horas de la noche, cuando el silencio y la oscuridad reinan en casa. Sin embargo, no todo es paz y tranquilidad: durante la noche se producen pequeños chispazos de luz que animan mi rutina.

El Sr. Alcolea se queda dormido en el sofá y, cuando considero que ya es hora de irse a la cama, le quito la manta con la que le ha arropado su mujer y se la dejo a los pies. A los cinco minutos cree que se ha despertado por si solo y se dirige al sobre arropando previamente a los niños. Es tan vago que muchas veces no se pone ni el pijama, coge la primera camiseta que ve y no le incomoda que esté al revés o al derecho.




Little Dani se despierta a las 4 de la madrugada y, tras solicitar la presencia de sus padres repetidas veces y observando que no acuden a su llamada, le propongo que vaya a su cama y reclame el lugar que le corresponde. Tienen tanto sueño que Ele no tiene más remedio que hacerle un hueco en su cama y en su corazón.

Como muchos sabéis, Little Ana es mi preferida, ella ya no se despierta casi nunca y cuando lo hace soy el primero en indicarle dónde está su vaso con agua o dónde puede accionar una pequeña luz que le ayude a despejar su cabeza de malos pensamientos. Si tiene pesadillas soy el primero en entrar en su cabeza y hacer frente a los lobos y monstruos que la amenazan, al fin y al cabo, los fantasmas son más poderosos y eso todo el mundo lo sabe.

viernes, 22 de abril de 2016

Cierra los ojos



Hola a todos, soy Dani y tengo 2 años. Bueno casi, que los cumplo el 24 de Abril, pero mental y físicamente soy un niño privilegiado.

Os escribo porque desde ayer he puesto en práctica un experimento sociológico a la hora de irme a dormir. Mi curva de actividad toma su máxima expresión a eso de las 21:15 de la noche, es cuando más ganas tengo de seguir aprendiendo, cuando siento más curiosidad por el entorno que me rodea, cuando doy el 100% en lo que a comunicación verbal se refiere... sin embargo mis padres han cogido la rutina de llevarme a dormir a la cama. No hay manera, por mucho que me quejase, patalease y lanzase mordiscos al aire, su postura era inflexible: es hora irse al sobre.

A mi hermana ya la han lobotomizado el cerebro y no pone pegas a eso de irse a acostar, pobrecilla, ha sido aborregada por un sistema dictatorial y paternalista sin oposición.

Sin embargo, ayer puse en marcha una nueva forma de conducta tratando de rebelarme contra el sistema: consiste en cerrar los ojos al 95% dejando una finísima línea de visión y forzar una sonrisa grotesca. No os lo vais a creer, ¡conseguí prolongar mi estancia en el mundo de la vigilia durante más de 15 minutos! Yo creo que si lo perfecciono un poco más me tiro toda la noche sin dormir, ¡a lo murciélago!.



Empiezo a pensar que cuando me pongo así me vuelvo invisible y por eso mis padres no me mandan a la cama. Sólo tiene un problema: para poner esa cara de estreñido consumo un alto poder energético y me entran ganas de hacer caca. Y como se me escape un pedete pierdo la concentración, me río y vuelvo a ser visible.

Si alguno de vosotros tiene un sistema infalible para evitar ir a la cama que me lo indiquen en los comentarios, que mis padres no los leen y yo voy a estar pendiente.

Un beso con babas, el niño Tractor.

lunes, 11 de abril de 2016

Hola, soy Ana y tengo miedo



Hola soy Ana y pasado mañana cumplo 6 años. 

Os escribo para confesaros que tengo miedo, sobre todo al pasillo de mi casa… donde me esperan lobos y monstruos con la peor de las intenciones. Mis papás se han dado cuenta y, aunque el disimule es mi especialidad, me pillaron tras varios días sin moverme del salón. 

Muchas veces “engaño” a mi hermano para que venga conmigo, al fin y al cabo, el mote de niño Tractor lo tiene por algo y es que es muy bruto. Si nos encontráramos un monstruo de 6 cabezas seguro que Dani lo apartaría de un manotazo. Y, en el peor de los casos, se lo acabarían comiendo a él que tiene aún mucho de lechal.  Yo lo siento, pero en toda guerra hay daños colaterales que debemos asumir, eso es así.
Mi papá, que físicamente no es el hombre tractor, pero que mentalmente podríamos llamarle el niño melón, intentó razonar conmigo en plan padre sarcástico-ejemplarizante:

Papá: Vamos a ver Ana, ¿de qué tienes miedo?, es de día y aquí no estamos más que nosotros cuatro.

Yo: de los lobos.

Papá: Ah, ya… ¡pero si en casa no hay lobos! Vamos a ver, ¿tú crees que los lobos tienen llaves para entrar al portal?, ¿que tienen capacidad para llamar al telefonillo, para subir las escaleras o para llamar al ascensor? Obviamente no, así que no tienes por qué preocuparte.

Yo: ¡pues yo he visto señoras que enseñan a los lobos a llamar al ascensor!

No sé qué le pasó a mi padre tras mi último comentario que casi se cae al suelo de la risa; yo creo que no es consciente de lo escalofriante que es ver a una señora mayor enseñando a un grupo de lobos pulsar el 5º.

Luego por la noche me llevó a la cama y volvimos a hablar del tema… que vaya ocurrencias tiene el Muy, ponerse a hablar de mis miedos cuando la noche penetra por mi ventana a lo amenazante.

Yo: oye papi, ¿si viniera un monstruo a comernos tú me defenderías?

Papá: claro cielo, me pegaría con él y le daría un palizón que no se le iba a ocurrir nunca más venir por casa.

Yo: ¿tú puedes contra un monstruo?

Papá: ¡pero si yo estoy super fuerte! Yo por ti me pego con quien haga falta, tú no te preocupes.

Durante unos instantes pensé en la conversación que acabábamos de mantener y le miré de arriba abajo… como venga un monstruo a mi padre se lo ventilan rapidito.

Yo: no me lo creo papi.

Pobrecillo, me duele que se vaya cabizbajo porque le quiero millones de trillones, pero hay que reconocer que la fortaleza física no es su punto fuerte. 

Al día siguiente el Muy se fue a correr y al regresar a casa parecía que volvía de la guerra. Yo creo que le ha afectado un poco mi comentario, pero me alegro de que haya tomado la decisión de prepararse para la batalla final que se avecina contra los monstruos-lobos. Yo no quiero que a mi papá se lo coman… porque si no, ¿quién nos iba a hacer de comer en casa?.