domingo, 17 de septiembre de 2017

Nos vamos a Canadá: Etapa 1 ¡Montreal!

Montreal mola trillones de kilates, eso es así. Si a alguien se le ocurre hablar mal de esta metrópoli lo tendría que matar tres o cuatro veces, así que no os la juguéis...
Os adelanto que, tras escribir el post completo de esta ciudad, me salió un churro infumable así que haré como Jack el Destripador, iré por partes. Así pues aquí voy con la primera de dos.

La ciudad más poblada de la región de Quebec es una urbe fascinante con multitud de posibilidades que cubrirán las necesidades de los viajeros más variopintos: Mont-Royal, que da nombre a la ciudad, saciará la necesidad de naturaleza que tengan los espíritus libres, el Downtown satisface las expectativas que puedan tener los urbanitas más fieles y Old Montreal y el puerto del río San Lorenzo ofrecen arte y entretenimiento para todas las edades.

Toda la provincia es francófona, pero si no hablas francés no te agobies... los tipos que viven por allí son gente con estudios y también hablan inglés de manera habitual.


Existen alojamientos para todos los bolsillos, si bien debo decir que hacer noche en Canadá es un poco más caro de lo que puede ser en España. Nosotros estuvimos alojados en el Courtyard Downtown Montreal de la cadena Marriott y sinceramente fue nuestro alojamiento más guapo del viaje. Se encuentra ubicado en pleno skyline de Montreal y desde allí podréis acceder al viejo Montreal y al puerto tan solo caminando 15 minutos.

En nuestro primer día, tras dejar las maletas en el hotel, y con el jet lag instalado en nuestros biorritmos, decidimos dar un paseo desde el hotel hasta el puerto, pasando por el Vieux Montreal. De camino al río pasareis por la basílica de Notre-Dame, construida imitando a la catedral parisina y de visita obligada tanto por fuera como por dentro. Siguiendo en dirección al puerto os cruzareis con la Rue Saint Paul, principal arteria del viejo Montreal llena de comercios para todos los gustos y bolsillos, restaurantes y ambiente.

En el restaurante aproveché para pedir el plato típico de Montreal: la Poutine, una bomba calórica confeccionada a base de patatas fritas, trozos de queso semifundido y salsa de carne. A prueba de los estómagos más atrevidos.
Esto es todo por hoy, no quiero saturaros, en el próximo post os contaré qué hicimos en segundo y tercer día en Montreal. 
¿No os leísteis los preparativos del viaje? Pincha aqui para pegarles un vistazo.

domingo, 10 de septiembre de 2017

¡Nos vamos a Canadá! - Detalles previos al viaje.

Antes de comenzar debo advertiros que el contenido de los próximos post del blog no van a seguir la linea argumental habitual. Lo descrito tiene más que ver con aquellos detalles de un gran viaje que me hubiera gustado leer previamente a nuestra escapada y van a contener muchos datos prácticos por si alguien se quiere lanzar a la aventura de cruzar el charco.


Desde que nacieron los little nunca habíamos "escapado" de la península ibérica y, teniendo en cuenta que Ana tiene 7 años, se hacía un poco cuesta arriba esta cuestión dado nuestro carácter viajero prepaternal.


Para darle más encanto a la historia no sólo nos fuimos los 4, también embarcamos a esta aventura a los abuelos y al tío... total, que nos marcamos un family road trip como Dios manda.


A la hora de elegir destino siempre tuvimos clara una cuestión: para ser el primer viaje transoceánico de los chicos, íbamos a optar por un destino con vuelo directo desde España. Y dentro de las posibilidades que se abrieron había que intentar satisfacer los gustos de cada uno de los integrantes del viaje: urbanitas, aventureros, amantes de la naturaleza y, por supuesto, niños. Habiendo metido todos estos factores en la coctelera el destino parecía claro: Canadá.


Air Transat fue la compañía que elegimos por ser la que mejores precios ofrecía... si bien, eso de que es una compañía low cost transoceánica creo que no deja de ser un reclamo publicitario más que una realidad, al menos en comparación con los precios de las compañías low cost europeas.

El vuelo de ida lo hicimos desde Madrid a Montreal y dura aproximadamente 7 horas y media. El avión en si era bastante básico... tanto en hechuras como en entretenimiento: no había pantallas individuales (algo fundamental en un vuelo de tantas horas). Dado que era un hecho con el que contábamos de antemano, llevábamos tablets, libros y juguetes para los más peques y podemos decir que no se nos hizo más pesado que un viaje a Galicia en coche.

Por cierto, en esta compañía las familias con niños tienen embarque prioritario y sinceramente me parece un puntazo no tener que esperar de pie más de una hora las colas para subir al avión.



Entre Madrid y Montreal hay una diferencia horaria de 6 horas, y claro saliendo de Madrid a las 13:30 llegas a Montreal a las 21:30, hora española, siendo las 15:30 en Canadá... vamos que llegas con el culo torcío. Debo decir que los días previos empezamos a cambiar los hábitos poco a poco a los chicos: retrasamos una hora cada día los horarios habituales de desayunos, comidas, cenas y hora de acostarse. ¡Funciona!, fueron los que mejor llevaron eso del jet lag.


Tras recoger las maletas hay que tomar la decisión de cómo trasladarte al hotel entre dos únicas alternativas: autobús o taxi. El 747 es el autobús municipal que deja en el centro de Montreal en 45 minutos y cuesta 10 dólares (si no me equivoco el billete es válido para las próximas 24 horas) y el taxi sale en torno a 40 dólares + tip (propina del 15% aprox). Con estas, y siendo 7 personas las que viajábamos, elegimos el taxi por la comodidad y por la escasa diferencia de precio en nuestro caso.


Antes de detallaros cómo es Montreal querría hablaros de un tema que todo el mundo se plantea cuando viaja fuera de Europa: ¿dónde cambio la divisa?. En otros países no sabría deciros pero en Canadá lo que sale más rentable es llevar los euros a Montreal y cambiarlos en una oficina de cambio de divisas del centro. Os paso cómo estaban los tipos de cambio en el momento de nuestro viaje y con esas tomáis vuestra propia decisión:


- Oficina CECA de las cajas de ahorros: por 1.000 € nos daban 1.310 dólares canadienses.
- Oficina de cambio de divisas de El Corte Inglés en Barajas: 1.000 € = 1.200 CAD.
- Oficina de cambio de divisas de ICE Currency en Montreal Airport: 1.000 € = 1.300 CAD.
- Oficina de cambio de divisas Globex 2000 en el 455 de Saint Catherine Street: 1.000 € = 1.455 CAD.


Y hasta aqui los preparativos del viaje, en el siguiente enlace podréis leer una primera parte de nuestra estancia en Montreal.

martes, 26 de abril de 2016

#ElTemaDeLaSemana: Mi momento Favorito del Día.


Hola a todos, soy Gretzky y me he apoderado del blog para contaros mi momento favorito del día, una idea que han sacado adelante la banda de inconscientes de Papás Blogueros. 

Dado que el Sr. Alcolea es un tipo perezoso y proclive al abandono espiritual a partir de ciertas horas de la noche, me he sentado delante del escritorio para relataros el momento clave de mi cotidianidad diaria: la madrugada.

Por si alguno no lo sabíais, soy un ente paranormal que vive en casa del propietario de este blog, más concretamente en el pasillo. Y, como todo fantasma de rancio abolengo, me muevo con comodidad a altas horas de la noche, cuando el silencio y la oscuridad reinan en casa. Sin embargo, no todo es paz y tranquilidad: durante la noche se producen pequeños chispazos de luz que animan mi rutina.

El Sr. Alcolea se queda dormido en el sofá y, cuando considero que ya es hora de irse a la cama, le quito la manta con la que le ha arropado su mujer y se la dejo a los pies. A los cinco minutos cree que se ha despertado por si solo y se dirige al sobre arropando previamente a los niños. Es tan vago que muchas veces no se pone ni el pijama, coge la primera camiseta que ve y no le incomoda que esté al revés o al derecho.




Little Dani se despierta a las 4 de la madrugada y, tras solicitar la presencia de sus padres repetidas veces y observando que no acuden a su llamada, le propongo que vaya a su cama y reclame el lugar que le corresponde. Tienen tanto sueño que Ele no tiene más remedio que hacerle un hueco en su cama y en su corazón.

Como muchos sabéis, Little Ana es mi preferida, ella ya no se despierta casi nunca y cuando lo hace soy el primero en indicarle dónde está su vaso con agua o dónde puede accionar una pequeña luz que le ayude a despejar su cabeza de malos pensamientos. Si tiene pesadillas soy el primero en entrar en su cabeza y hacer frente a los lobos y monstruos que la amenazan, al fin y al cabo, los fantasmas son más poderosos y eso todo el mundo lo sabe.

viernes, 22 de abril de 2016

Cierra los ojos



Hola a todos, soy Dani y tengo 2 años. Bueno casi, que los cumplo el 24 de Abril, pero mental y físicamente soy un niño privilegiado.

Os escribo porque desde ayer he puesto en práctica un experimento sociológico a la hora de irme a dormir. Mi curva de actividad toma su máxima expresión a eso de las 21:15 de la noche, es cuando más ganas tengo de seguir aprendiendo, cuando siento más curiosidad por el entorno que me rodea, cuando doy el 100% en lo que a comunicación verbal se refiere... sin embargo mis padres han cogido la rutina de llevarme a dormir a la cama. No hay manera, por mucho que me quejase, patalease y lanzase mordiscos al aire, su postura era inflexible: es hora irse al sobre.

A mi hermana ya la han lobotomizado el cerebro y no pone pegas a eso de irse a acostar, pobrecilla, ha sido aborregada por un sistema dictatorial y paternalista sin oposición.

Sin embargo, ayer puse en marcha una nueva forma de conducta tratando de rebelarme contra el sistema: consiste en cerrar los ojos al 95% dejando una finísima línea de visión y forzar una sonrisa grotesca. No os lo vais a creer, ¡conseguí prolongar mi estancia en el mundo de la vigilia durante más de 15 minutos! Yo creo que si lo perfecciono un poco más me tiro toda la noche sin dormir, ¡a lo murciélago!.



Empiezo a pensar que cuando me pongo así me vuelvo invisible y por eso mis padres no me mandan a la cama. Sólo tiene un problema: para poner esa cara de estreñido consumo un alto poder energético y me entran ganas de hacer caca. Y como se me escape un pedete pierdo la concentración, me río y vuelvo a ser visible.

Si alguno de vosotros tiene un sistema infalible para evitar ir a la cama que me lo indiquen en los comentarios, que mis padres no los leen y yo voy a estar pendiente.

Un beso con babas, el niño Tractor.

lunes, 11 de abril de 2016

Hola, soy Ana y tengo miedo



Hola soy Ana y pasado mañana cumplo 6 años. 

Os escribo para confesaros que tengo miedo, sobre todo al pasillo de mi casa… donde me esperan lobos y monstruos con la peor de las intenciones. Mis papás se han dado cuenta y, aunque el disimule es mi especialidad, me pillaron tras varios días sin moverme del salón. 

Muchas veces “engaño” a mi hermano para que venga conmigo, al fin y al cabo, el mote de niño Tractor lo tiene por algo y es que es muy bruto. Si nos encontráramos un monstruo de 6 cabezas seguro que Dani lo apartaría de un manotazo. Y, en el peor de los casos, se lo acabarían comiendo a él que tiene aún mucho de lechal.  Yo lo siento, pero en toda guerra hay daños colaterales que debemos asumir, eso es así.
Mi papá, que físicamente no es el hombre tractor, pero que mentalmente podríamos llamarle el niño melón, intentó razonar conmigo en plan padre sarcástico-ejemplarizante:

Papá: Vamos a ver Ana, ¿de qué tienes miedo?, es de día y aquí no estamos más que nosotros cuatro.

Yo: de los lobos.

Papá: Ah, ya… ¡pero si en casa no hay lobos! Vamos a ver, ¿tú crees que los lobos tienen llaves para entrar al portal?, ¿que tienen capacidad para llamar al telefonillo, para subir las escaleras o para llamar al ascensor? Obviamente no, así que no tienes por qué preocuparte.

Yo: ¡pues yo he visto señoras que enseñan a los lobos a llamar al ascensor!

No sé qué le pasó a mi padre tras mi último comentario que casi se cae al suelo de la risa; yo creo que no es consciente de lo escalofriante que es ver a una señora mayor enseñando a un grupo de lobos pulsar el 5º.

Luego por la noche me llevó a la cama y volvimos a hablar del tema… que vaya ocurrencias tiene el Muy, ponerse a hablar de mis miedos cuando la noche penetra por mi ventana a lo amenazante.

Yo: oye papi, ¿si viniera un monstruo a comernos tú me defenderías?

Papá: claro cielo, me pegaría con él y le daría un palizón que no se le iba a ocurrir nunca más venir por casa.

Yo: ¿tú puedes contra un monstruo?

Papá: ¡pero si yo estoy super fuerte! Yo por ti me pego con quien haga falta, tú no te preocupes.

Durante unos instantes pensé en la conversación que acabábamos de mantener y le miré de arriba abajo… como venga un monstruo a mi padre se lo ventilan rapidito.

Yo: no me lo creo papi.

Pobrecillo, me duele que se vaya cabizbajo porque le quiero millones de trillones, pero hay que reconocer que la fortaleza física no es su punto fuerte. 

Al día siguiente el Muy se fue a correr y al regresar a casa parecía que volvía de la guerra. Yo creo que le ha afectado un poco mi comentario, pero me alegro de que haya tomado la decisión de prepararse para la batalla final que se avecina contra los monstruos-lobos. Yo no quiero que a mi papá se lo coman… porque si no, ¿quién nos iba a hacer de comer en casa?.