- "Escuchar música clásica durante el embarazo relaja al bebé y a la mamá, permitiendo a tu hijo recordar las canciones cuando haya nacido": un servidor está acostumbrado a escuchar a Fito, Heroes, Delinquentes... no cumplo el perfil de mi señor padre, que se trata de un tipo amante del gregoriano y la música clásica. Sin embargo hice de tripas de corazón y durante varias semanas mi casa debió parecerse mucho, musicalmente hablando, a la de Sánchez Dragó.
Total, que nace mi hija y durante los primeros días la pusimos aquellos temas que escuhó mientras estuvo en el vientre de mamá. No sabría cómo definiros la cara de indiferencia que ponía Ana con esos temazos... quizás ahí me di cuenta que tenía un gran parecido a su padre: la música clásica la aburría sobremanera. Eso sí, era ponerla el Panamericano y relajarse al instante, dejaba de llorar, se dormía, sonreía... en la actualidad tiene 9 meses y sigue con la misma pasión que el primer día. A esa canción se le han unido alguna de Black Eyed Peas y Camarón. Creo que podría demostrar que las discográficas de música clásica tienen el control sobre las editoriales de literatura educacional infantil, os iré informando del asunto.
- "Cuando vuestro bebé cumpla 8 meses podreis jugar con él a pasarle la pelota, vereis como la espera con impaciencia y os la devuelve alegremente": Estimados autores de guías y webs de crianza, he comprado ya tres tipos de pelota, mi hija las ve pasar a su lado rodando y, una vez han pasado de largo, me mira como diciendo: papá, se te acaban de caer los huevos... perdonad la expresión, pero me parece alucinante que un bebé pueda ignorar tanto un juguete que para su padre es la máxima expresión de felicidad: una pelota (ya sea de fútbol, de baloncesto, de tenis, de volley, de padel...) todas me gustan, pero en esta ocasión, mi hija ha sacado el gen racional de su madre.- "Con los purés y potitos, es conveniente dejar al bebé experimentar con la comida. Déjale que se manche las manos y se las lleve a la boca": Ja, ja... muy bueno este, si señor. Cuando un bebé se mancha las manos con comida, estas pasarán por un mínimo de 10 sitios antes que por la boca, repasémoslos: 1.body, 2.chaqueta, 3.pantalón, 4.cuello, 5.brazos, 6.jersey de papá, 7.trona, 8.pared del salón, 9.pelo de mamá, 10.recibo de la luz (¿¿?? yo tampoco me lo explico) y los últimos resquicios de comida, en efecto, irán a la boca (eso sí, el babero intacto). Total, que el intento de dejarle espacio a tu bebé fracasa al primer y último intento. Por cierto, también está demostrado científicamente, que si tu hijo/a se mancha las manos con cualquier sustancia nociva, su primer destino será irremediablemente la boca, una vez pase por la misma, la mano quedará como la patena.






